Usar chandal a diario

A fuerza de observar se suele llegar a algunas conclusiones, como por ejemplo que hay tres tipos de personas que usan un chándal. Luego profundizo o no, en el porqué y quizá sea por o para salir corriendo; en fin. Pero es así, están los que lo usan antes y después, los atletas de verdad, los que se ponen la licra para correr, saltar, o lanzar cosas, una piedra un martillo una bola hija de un bolardo del casco antiguo. Hacen deporte y luego se ponen el chándal para no quedarse fríos, para entrar en el autobús de los concentrados frente a un partido, usan chándal. Está el que lo adoptado como prenda de vestir a diario, que se lo pone para todo, incluso para soltar un mitin, por o para salir corriendo, que lo han transformado en un fondo de armario con la dictadura de la raya a ambos lados, acojonando al tergal, incluso a la pana, gente que se lo pone a menudo, pero que no lo suda, lo lucen como un Armani, o un Veritas, que es ver el precio y eso si que sales corriendo, o sudando para pagarlo. Porque también son ellas, las del chándal para ir a la compra, aunque sea con unas manoletinas, o unas botas camperas.
Y están los que sólo se lo ponen los domingos. Señores de sport, que salen de casa pulcros de festivo, que casi se le marca la raya en el frente del pantalón, zapatillas relucientes, como si las tuvieran durante la semana en un balneario, sin arrugas ni manchas, sin estresar, no estrenar, estresar, esas no se atan para no salirse, se atan para que la lazada tenga armonía con el cordón del pantalón. Señores que se ponen el chándal los domingos, para lavar el coche, ir a por el periódico, El Pais, porque es un tío informado, ya sabe que cuesta 2,80 , compro el comedor del Merkamueble, y puso una reclamación porque le faltaban los libros de los estantes, la colección de David el Gnomo. No compra el Marca, porque para marca la de su chándal que es un Adidas, llegado de Colmenar Viejo. Y se perfuma, de Wilians sport, porque si es sport, eso ya es de deportistas. Domingo y de mañana, con el coche limpio de máquina, como él, y en ésa pose de cremallera echada tapando la publicidad de la camiseta, ni corre ni anda deprisa, se pasea, hasta el bar donde se sentará a leer los artí-culos de investigación del Interviú, frente a un café, y así hará tiempo hasta el medio día, que ya lo cambiará por el chiquiteo de vino y tapa. Diréis que esto es un dominguero de toda la vida, pero los de hoy son incluso un martes a media tarde, gente que no quema calorías, las pone al calor, las arropa, que vienen del tactel, y se han adosado al tafetán, que dice Adidas, porque A dudas, no nos entra ninguna…

Belén Merino Martínez