Defensas de la Catedral

Defensas de la Catedral

Un periodo de inseguridad y crisis provoca que la iglesia adopte un sentido de fortaleza. Probablemente fue a principios del S. SIV.

El aparato defensivo contaría de un paso de ronda interior y un pórtico fortificado, dando especial importancia a la fortificación del costado norte por ser el más vulnerable a causa del claustro. En este sentido aún podemos observar, desde la plaza de España (Mayor) le existencia de un balcón amatacanado bajo la ventana que corresponde al brazo del crucero.

El pórtico fortificado, que es lo que se puede visitar, se levanta a los pies de la iglesia sobre tres recios estribos con arcos apuntados y se conforma como una prolongación de las tres naves de la iglesia. En la actualidad solo conservamos dos tramos, uno cubierto por bóveda de crucería y otra descubierto (otro gemelo se levantaría al norte)

Dos usillos (escaleras de caracol) comunicados entre si dan acceso al interior y también, en su momento, a los pasos de ronda interiores.

En el interior de un serie de pasadizos y escaleras recorren el pórtico abriéndose hacia el exterior por estrechos ventanales que, hacia occidente, se convierten en saeteras.

Este sistema defensivo tendría mayor altura que el actual y sufriría el desmochamiento al realizar el gran óculo a los pies de la iglesia.

Desde lo alto el panorama es magnífico y, además de los valores paisajísticos, nos permite observar, hacia el noroeste parte de las murallas de la ciudad levantadas durante el reinado de Pedro I y que son el cuerpo murado ciudadano más importante de La Rioja. Aunque ya en época de Alfonso X había una “cerca defensiva” , según la tradición se iniciaron en 1367 y se emplearon 2 años en realizarlas. Tenían 1670 MTS., pareces de 2,5 mts. De ancho, 38 torreones de 12 mts. De altura, 7 puertas y foso exterior lleno de agua. Hacia el oeste la imponente silueta del Convento de San Francisco, fundación de Fray Bernardo de Fresneda, confesor de Felipe II a finales del S. XVI. Al sur, sobre el horizonte, el pico de San Lorenzo que, con 2.271 metros de altura, es el más elevado de nuestra Rioja.

Este pórtico fortificado da cobijo a la portada oeste, de una gran sencillez, consta de seis arquivoltas apuntadas sin decoración. Sobre ella se abre un hueco que cobija un grupo escultórico en piedra, del S. XIII, de la vocación de San Pedro. Esta escultura conserva su policromía.

José María Fernández San Millán