De lado a lado

Coincidí en su reencuentro, fue como ver a Marujita Diaz, tropezar con Sara Montiel después de su ultimo día. Yo estaba desorientada por el Alcampo, la puñetera manía de cambiar las secciones de sitio, ahora es alfombras de coche, donde antes era pescadería. Reciclan el olor y las humedades, y te ponen un ambipur de pino verde para que seas ecológicamente respirable . Ahhhh no , que era Navidad y yo andaba revelándome, contra el tiempo y su existencia. Salí de aquel laberinto como una veleta coja de viento, y entre los cabezales de la leche asturiana y el aceite virgen sin prejuicios las vi saludarse, la una atacada con la lista de la compra tonta de oportunidades, y la otra, mirando donde pasar la tarde, buscando una bici estática de las que te cansan sin llevarte a ninguna parte. Se han reconocido, se han saludado después de tantos años, explorandose en la misma edad y con distinta suerte. Una casada y con tres chavales la otra separada y con dos amantes, de los de amar sin justificantes. Se preguntan por el presente sin dejar de verse en el pasado, y saben el mañana es un inquilino diferente en sus casas. Coincidí, mientras en cada estantería el tiempo se exponía de oferta para mejor vida, es solo que no todos compramos lo mismo ni de la misma marca, sobre todo porque la vida no deja que nos alimentemos del mismo producto que a unos engorda la ilusión, y a otros enferma alimentando la decepción….

Belén Merino Martínez